Nace la Fundación Lilly, y
lo hace con la vocación de poder contribuir al
mejor desarrollo de la Sanidad Española al servicio
de los ciudadanos.
Los que apostamos por esta fórmula de colaboración,
lo hacemos desde la convicción de que la Sanidad
es un servicio imprescindible en los planteamientos y
esquemas de un Estado moderno y cuya realidad, garantizada
por las Administraciones Públicas en cumplimiento
del Mandato Constitucional, debe ser favorecida por todos,
en beneficio de todos.
El entramado sanitario es complejo y en el mismo están
presentes toda una serie de actores.
Los primeros los ciudadanos, que hacen posible
la Sanidad como servicio a través de sus impuestos
y deben colaborar a su sostenibilidad haciendo el mejor
uso de los recursos sanitarios.
En segundo lugar las Instituciones Públicas,
a las que corresponde garantizar los recursos, procurar
su ordenamiento y coordinación y hacerlos llegar
a los ciudadanos en las mejores condiciones y con criterios
de eficiencia.
En tercer lugar los fabricantes y proveedores de
los muy diversos servicios, que han de garantizar su existencia
y accesibilidad en condiciones de máxima calidad
y garantía sanitarias.
Entre estos últimos se encuentra el sector industrial
farmacéutico, con importante desarrollo y arraigo
en España y que, como el entorno general que
le rodea, se halla inmerso en profundos cambios que
le deberán permitir dar las respuestas que de
él espera la sociedad.
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La primera misión de la industria
farmacéutica es la producción de fármacos
que contribuyan a mantener o recuperara la salud de los
ciudadanos, al nivel de los conocimientos actuales. Ello
exige, por parte del sector, participar en la investigación
y generación de conocimiento y transferir el mismo
a la producción de tratamientos para las enfermedades.
Dicho de otra forma, la industria debe estar en todo momento
favoreciendo la inovación y mejora del arsenal
terapéutico en beneficio de la sociedad.
Pero existen otras formas en que la industria puede colaborar
a dicho beneficio social. Así, son diversas las
facetas, aparte de la generación de riqueza y empleo,
en las que dicha colaboración se puede hacer patente,
como pueden ser el apoyo a la investigación biomédica,
la diseminación del conocimiento, la creación
de foros de opinión e intercambio de ideas, la
formación y educación sanitarias, la prevención
de las enfermedades, etc.
De este razonamiento, y con el convencimiento de poder
contribuir a través de estas actividades al mejor
desarrollo y avance de nuestra Sanidad, el Grupo Lilly
en España ha promovido la creación de la
Fundación Lilly. |